ORÁCULO DE LUGHANTIA

Bibliomancia de Lughantia

Una consulta a través del azar y la palabra

La bibliomancia es una forma de consulta basada en el azar: se formula una pregunta y se abre un texto sin elegirlo previamente.

Piensa en una pregunta o en una situación sobre la que necesites una nueva perspectiva. Cuando la tengas clara, consulta la Bibliomancia de Lughantia.

Se abrirá al azar uno de los textos de este espacio. Léelo sin buscar necesariamente una respuesta literal: una frase, una imagen o una idea puede establecer la conexión con aquello que has preguntado.

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Bitácora de escritura canalizada, visiones y símbolos desde 2006. Fotógrafa fine art, médium. Exploro lo invisible con escritura intuitiva, surrealista y evocadora. Creadora de Lughantia.
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Carta tenida en cuenta

Repámpanos Iluminados, 26 de Octubre de 2011 


Ayer recibí una carta escrita a mano. Mi amiga Lady Forja decidió emplear su tiempo como siempre lo había hecho antes de que yo misma le descubriera el plodinedofopudo, Dice que ya lo ha usado bastante y que es momento de regresar a su verdadero modo de ver la Vida, sin ostras ni tacones de aguja de por medio. Las palabras (¿equivocadas?) de Lady Puff (nuestra otra buena amiga) le han creado una gran tensión que crece por momentos. Tanta grosería... ¿para qué? Está claro: Me echa de menos, no puede vivir sin mí y aquí está la clave:



Tendríamos que imaginar dónde vamos y qué hacemos si queremos sentirnos vivas. No me vale que me digas que estuviste aquí o allí, no, todo lo contrario. Sólo quieres despistarme, mantener mi atención alerta y nada más. Eres una diva particular, extraña. Te comportas con laxitud y temeridad al mismo tiempo y, a este paso, tus rizos desaparecerán enseguida de un sopapo. Mantén la atención, no te distraigas si no quieres salir volando. O si ya vuelas ten cuidado, no sea que te caigas de la escoba de un zarpazo.


A veces pienso que está enferma y otras veces siento que la enferma soy yo.



Con cariño y algún que otro clavelito en el Corazón,

Juefgñadek Mhifomhaqwew   



Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Inexpresivo

Luisa sonríe, casi siempre. No del todo quizá, pero sonríe. Su mirada es tímida, su corazón despierto, su maquillaje abigarrado y su alma limpia y clara.

-Ayer te dije, Luisa, dijimos ayer, que una muchacha linda y llena de confianza en sí misma aparecería un día de estos por la puerta y pondría todo del revés. Una persona acostumbrada a lidiar con inexpresivos y malos figurantes es un buen presagio. ¿No lo es para ti, morena?

-Dime, si asomas tu cabeza por la ventana y ves una gaviota, ¿qué piensas?

-No es éste el lugar. No puede ser, no hay gaviotas. Estamos lejos del mar. No hay olas húmedas ni niños acuáticos, no hay...

-Esa es la respuesta, no puede ser. Ella no vendrá, no concibe estar en un lugar con personas como nosotras.

-No te infravalores, Luisa, eres importante como los demás. Qué importa que aquí no haya mar...

¡Escucha!

Respira...


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Consideración

Eres un alma inconclusa. Cada vez que te veo deseo abrazarte por Siempre Jamás. ¿Por qué me sonríes? Escupes cuando crees que nadie te ve. Es tu estímulo, alimenta tus ganas de vivir. Mi Alma, por más que te admira, no lo aguanta.

Te Amo. Tu cabeza es grande como tu sabiduría y tu experiencia está harta. Miro mis manos y no son las mismas de Ayer. ¿Por qué mis tendones se marcan bajo la piel y no mi rabia contenida? Porque te amo y abrazo esperanza, no derrapa.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

El Momento

Me encontré con ella poco después del atentado. No se inmutó. Su pelo ya no era multicolor, era negro, sólo negro. Sin brillo, sin reflejos, negro. Sus párpados, pesados, cayeron con parsimonia acompañados por sus pestis-pestos-pestañas. Que sí, que eran así, ni más ni menos. Eran pestis-pestos-pestañas. Patitas de Araña prominentes y delicadas. Un abanico multicelular curioso y postizo, mas con pedigrí. Los pelos en cuestión correspondían al homenaje que de ellos se había disfrutado en una edición especial anterior. No era numerada pero era diferente. Cara sí, aunque no tan metódicamente estudiada como los estuches blindados de las otras tiendas. Aún así, eran bonitas.

Subió la barbilla y abrió los ojos alzando su rostro entero, soberbia, entera, dispuesta. Giró su cabeza, primero hacia su izquierda, después a su derecha; después la volvió a girar. Quedó quieta. Estatua rígida de cartón piedra. Su media melena me mareó, me dispersó, aleló mis sentidos e incendió mi sistema de vías de escape. Sólo ella me hacía sentir así.

Disparé mi cámara rápidamente y me fui.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo 

Espérame en la piedra roja del terreno colindante

Siempre deseé encontrarme más allá del Arco Iris. Quiero saber qué se siente si alguna vez cruzo el Altar.  La tecnofilia es necesaria si eres un crápula de las emociones y quieres plasmarlas: Planifica tu terreno libre y tus ganas de vivir.

El Sol recoge la identidad de las personas no vivas del Planeta. Escucha la llamada del intruso en el desierto de la noche y se identifica con los peces cautivos en el paraíso. No oye sin embargo tu precioso cantar.

Tienes que aprender que si sigues la estela del polvo del camino llegarás a la muralla que flanquea el precipicio de su musa. La Reina siempre se erige por encima de los sueños inscritos en el Cielo, los que antes de estrenarse ya perdieron su identidad.

Conecta en la puerta con la llave en la mano, echa una mirada a las puntas de tus pies y sonríe a la par que detestas la mirada fraudulenta del capitán del barco. No supo quedarse en su sitio cuando quemaron su camarote y te echaste a volar.

Así, siguiendo mi camino, estrenarás nuevo piso con una tele muy grande, nuevecita, sólo para ti. Allí verás la imagen que te traje de Londres, cuando desteñiste tu pijama al tirarte al río de repente, sin mirar.

La tragedia no es tal si miras de reojo y observas las postales colgadas del árbol hermano. Debajo hay una piedra roja, saboréala despacio, sin sobresaltos. Ten ilusión y todo saldrá bien.

Ya no llevas tacones, lo sé, las plataformas son más cómodas que los stilettos multiformes diseñados por Tang. Los tiempos han cambiado y conozco tu forma de pensar. Estaré allí, no te preocupes.


Autora:   © Maite Perez-Pueyo

Eléctrica

Tras el paseo surgió una nueva pregunta. La respuesta se encontraba, como siempre, intacta, aún sin descubrir. ¿Cómo es posible que, después de lanzarse y vaciar sus bolsillos, todo a un mismo tiempo, no supiera por qué demonios estaba aquí?

El viento agitaba y retorcía; la espera, madura, protegía. Su conocimiento, superior: A pesar de tener enredones y recibir sacudidas, Sabia sabía mantener un Equilibrio. Las plantas de sus pies, fuertemente adheridas al suelo. Extremidades relajadas con rodillas no tensas abiertas a la altura de las caderas. Pelvis y ombligo, centro de su Mundo mundial. Y la Respiración... Así sí.



Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Interconexión

Mientras todo acontece quiero saber si mi intención es lo que cuenta. Más que nunca sé que no estorbo, que incluso soy importante, pues soy mi propio centro. Lo de actuar más allá de la imaginación se lo debo a mis musas. A veces se esconden para que yo las busque, lo sé. Quieren provocarme para que no me encierre entre mis cuatro paredes lindas. Saben de memoria que si yo las miro de soslayo es que estoy tranquila porque sé que están ahí. Me gusta que vayan detrás de mí.

Más rápida que un relámpago y más luminosa que el Sol que más brilla. Me comporto como una niña cuando mis hadas (sé que las tengo) se escapan corriendo a otra habitación. Sus melenas, largas y oscuras (a veces rojo fogoso, a momentos blanco inmaculado), gravitan sin conexión con nuestras leyes físicas, abanderando su potencial mediador entre distintos planos.

Si todo fuera así siempre, a menudo me verías riendo, saltando... Sé que lo hago siempre, que no puedo ni quiero evitarlo, pero en esa situación especial mi risa sería mágica, mis saltos magistrales, como son cuando juego con ellas en mi pequeño jardín privado.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo


Bruma


Te escribiría una carta densa y pesada, llena de nubarrones por los que apenas entraría la luz del Sol, y más que de día parecería de noche. Mis manos temblarían a la vez que aproximarían la pluma al papel. Si alguna de las gotas que ya han caído sobre la mesa llegara a secarse para siempre, su mancha sería un mágico recuerdo en el Futuro. Así quiero que sea: negras cicatrices en los surcos de madera de esta vieja tabla trabajada hace siglos, en alguna de mis otras vidas.

Querría decirte que me siento trasladada, desplazada, echada hacia un lado. No quiero explicártelo cara a cara, puesto que la fuerza y la energía que siento son magníficas, tremendas. Deseo que este momento oscuro termine, no quiero hacerte daño con un arma de doble filo. Como animal racional que soy quiero canalizar mis emociones de otro modo. Te lo explicaré todo cuando haya pasado el temporal.

Levanto la cara e intento mirarme en el espejo, el que está frente a mí. No hay reflejo, no estoy, no soy. Escucho los latidos de mi corazón y me pregunto en cuál de los círculos me encuentro. Quiero saber qué pasaría si caminara ahora por el resto de la casa, e incluso si saliera a la calle. ¿Habría alguien allí, me reconocerían? ¿Qué aspecto tengo ahora? ¿Soy hombre o soy mujer?

Sólo sé que siento.

Te lo explicaré. De veras.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Apegotonada

Necesito un sacapuntas para quitarme esta capa pegajosa. No responde a lo que yo deseo. Un día fuera de contexto es uno solo si no te apartas demasiado del camino. Ahora es uno, y otro, y otro más. ¿Desde cuándo y dónde estará el fin?

El final está donde yo lo puse y cuando quiera encontrarlo. Las pinturas de madera son virutas apretadas y modeladas al gusto del consumidor. Las ceras se deshacen si las calientas en tus manos. Las acuarelas nos sirven si les echamos un escupitajo. Y así casi infinitamente... También podemos dibujar y colorear con nuestra mente. Así aparecen los mejores retratos de nuestros amigos. Son guapos, coquetos, están en forma, dispuestos a todo.

Si comercializas el Ayer no te quejes. Deberás empeñar parte de tu Todo y nada volverá a ser lo mismo. Es la eterna relación entre mina y sacapuntas, entre pincel y pintura, entre jaula y libertad.
Soy pájaro y me veo desde fuera, encerrada y vigilada. No quiero salir ahora de mi cárcel, me siento libre, siento que puedo volar. Y tengo miedo y ganas de gastarme pintando y dibujando. Quiero que me saques mina una vez más.

Soy gato y vigilo mis movimientos, me miro curiosa y espero el momento en salir fuera para atrapar y disfrutar mi serenidad. Mas guardo la llave celosamente en lo más íntimo, tan adentro, que no sé dónde está o debiera estar.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Red Inter Star

Incandescente Boy juega con los pieses de las niñas;
estrena nuevas formas, oh brand new red legs,
sistema relifting multipermutable.

Sin lentitud ni rapidez; vaivén liberador del campo de visión.
Aprieta el botón, entra raudo mi color.
Soy yo, these boots are made for walking.

Conforme crecían las imágenes en mi cabeza y abarcaban todo lo habido y por haber se fijaron en mi mente de una sola vez. Logré componerlas en un universo materialmente imposible a la vez que tú puedes recrearte en mi visión particular de los hechos cometidos por Incandescente Boy.

Autora: © Maite Perez-Pueyo

Claridad

Cuando me limito a una caja de cerillas y de velas sin encender, tras una tarde sosegada, más nítida, con un espejo frente a frente, en la pared, y observo mis uñas llenas de jabón blandito, espero que al levantar la mirada estés sentado en el sofá mullido, ése del centro.

Si todo está vacío y el estor amarillo ya no ve la luz del Sol, ni traspasa la cortina azul la selva urbana de niños y buses, yo me limito a observar desparramada de ingenio y gozo la sombra en el suelo, y espero, sin ansia, mi propia llegada que, ¿será tu reclamo?

Un dile, y ve, y vete, lleno de razones, miles de tirones, jadeos y tensiones, escrúpulos baratos de cochinos bastardos milenarios, toneletes... No basta, no, no es suficiente.


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

Química

En estados alterados, como dicen en la tele, puedo finiquitar temas aislados de mi vida, mas no puedo retener imágenes corrientes de mi círculo vital. Es curioso cómo, de momento, en los grupos en los que acostumbro a estar, suelen mostrarse hombrecillos dignos de reconocimiento y mujeres faltas de costumbres dignas para llamarse como tal.

No me gusta que me tilden por mis acentos, ni que me tachen por mis ataduras. Soy una persona común, con mis amaneramientos, flujos y reflujos como todas las demás.

No me negaréis que a estas alturas, aunque tenga que llevar gafas, (o lentillas), no me doy cuenta de las diferencias que creamos entre todos los que estamos. Es la droga conceptual, el problema que formamos; nos aburrimos sobremanera y todo debe justificarse, debe haber una excusa, una base para un ser, "o nada tiene sentido, no lo puedo entender"...

Complicarse y embrollarse. Darle vueltas a lo que no lo merece. Basta ya.

Sentir delirios, cortar tensiones, amarse más allá de los límites. Dejaremos un flujo básico de ideas vitales para todos aquellos que nos tengan en estima si así lo merecen. Traficaremos con sus almas cuando se empachen con tanto deleitar porque sí, y dale y dale...

Si mi amado despertara y volviera me diría: Killing me softly...


Autora:  © Maite Perez-Pueyo

El ejército del Abedul Verde

Siempre que un cuerpo entero se retira de repente me pregunto: ¿cuándo llegará el siguiente? Esto se lo preguntan sobretodo las niñas rotas por las circunstancias, en el momento culminante de la palpitación.

Si tu estrella es roja no temas: brillará por siempre jamás en un país inacabado. Tu sombra es perenne, aunque le dé miedo a los niños famélicos de la región del este.

En Transilvania conocí a un señor dentudo, no enmascarado, que me deleitaba con noches locas y elegantes. A veces echo de menos sus llamadas telefónicas. Ten en cuenta que, aunque todavía guardo su capa, mis noches no son largas aunque lo parezca: yo también huyo de lo cotidiano transformándome en una blanca diva impopular.

Así que, si alguien te pregunta por las tropas del abedul verde, y tú piensas que todo ha terminado, no tienes más que mirarte en el espejo, darte la vuelta, girar tu cabeza por encima de tu hombro izquierdo, y curiosear con mucha jeta: si hay una tortura en los últimos días de tu vida, es que supiste terminar con la guerra.



Autora: © Maite Perez-Pueyo

Abanico superstar

Hoy te contaré la historia de un niño llamado Santi.

Encontré a este renacuajo chiquico al dar la vuelta a la esquina, después de desatender mis llamadas perdidas. Acudió pronto, raudo, un paso tras otro, casi atropellándose a sí mismo. Sus pies funcionaban con naturalidad y pereza extraordinarias, aunque no lo creas.

Me miró como si hubiera sido ayer el último día, más, hace sólo un rato, y su sonrisa sacudió mi entrepelo y las burbujas solidarias de emoción se escaparon de entre mi flequillo y el resto de mi cuerpo y subieron por el aire.

Poesía multicolor, explosión de colores en sus pies.
"¿Vuelvo a casa?", me dice. "¿Me cambio, o así estoy bien? Mira, llevo dos chancletas diferentes, una en cada. No sé qué hacer, son de distintos colores. "
"No, Santi, te quedan bien. Si fueran de distinto modelo te diría Vamos a tu casa y haz el favor de ponerte otra cosa. Así, como vas, ojalá yo tuviera dos colores distintos para el mismo calzado y lo combinara igual que tú. Haces juego con el calor del verano, con el deseo de refresco, con las ganas de escapar, con... "

Damos la vuelta de la esquina y allí está Elena. Nos olvidamos. Hasta hoy.


Autora: © Maite Perez-Pueyo

"Dominatrix"

Camina y corre hacia ella,
nadie te persigue, ni en tus sueños.

Señala con la risa contagiosa su rodilla,
todos se sientan, es la sala médica.

Termina y siente a su bella,
ella se sonríe, son sus dueños.

Domina con la mirada melancólica esa silla,
aunque mientan, conoces la técnica.

"Desafiando la Gravedad: Levitaciones y Conexión con la Tierra"

¿Has soñado alguna vez que estabas volando?:

«Es así que me parecía, cuando quería resistir, que desde debajo de los pies me levantaban fuerzas tan grandes, que no sé como compararlo... Y aún yo confieso que gran temor me hizo, al principio, grandísimo; porque verse así levantar un cuerpo de la tierra, que aunque el espíritu le lleva tras sí y es con suavidad grande, si no se resiste, no se pierde el sentido; al menos, yo estaba en de manera en mí, que podía entender era llevada.» 


Acabas de leer un párrafo tomado del Libro de la Vida de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), en el cual la autora hace partícipe al lector de sus levitaciones, de su desafío a la gravedad. Igualmente el médium Home (1833-1866) afirmaba que era elevado por espíritus:

"No siento manos que me sostengan y, desde la primera vez, nunca he sentido miedo, aunque si me hubiera caído desde el techo de algunas habitaciones en las que levité no hubiese podido evitar sufrir heridas graves. En general me elevo perpendicularmente; mis brazos con frecuencia se ponen rígidos y se elevan por encima de mi cabeza, como si estuviera tratando de aferrar al poder invisible que me eleva lentamente desde el suelo."

Ambos se encontraban despiertos cuando tuvieron estas experiencias, igual que lo estuvo Leonardo Da Vinci cuando anticipó la teoría de la gravedad doscientos años antes de que se formulara. Este genio nos dejó entre otros tesoros los planos para construír máquinas voladoras con las que desafiar a la gravedad, esta vez de forma física:




Alguno de sus inventos ha sido materializado, como puedes ver a continuación:


Leonardo Da Vinci se encargó de trasladar a nuestra realidad física un montón de buenas ideas que circulaban en el ámbito virtual, el inconsciente colectivo, aunque no tuviera oportunidad para plasmarlas todas materialmente hablando.

Los científicos saben que la Naturaleza es imprevisible y tratan de encontrarle un sentido. Continuamente hay cambios bruscos en cualquier tipo de acontecimiento, sin sucesos intermedios que los anticipen. Así ocurre también en nuestras vidas: Un día, por ejemplo, nos encontramos desafiando a la gravedad, y al día siguiente vemos que nuestro objetivo es otro. Si bien sabemos que nunca dejaremos de vivir en contacto con lo etéreo, en ese momento presente necesitamos tocar el suelo firmemente, con los pies bien plantados.

Necesito conectarme con el interior de la tierra, sentir cómo me nutro de su energía a través de las raíces de mis pies. Mi cuerpo es un junco que disfruta de su espacio físico y que oscila sin orden y sin compás, caóticamente, con el resto de la Naturaleza. Se deja llevar, está inmerso en el fluir sincrónico. No se altera si de repente el cierzo ataca bruscamente, ni se debilita por los fuertes rayos solares del verano ni por las gélidas escarchas del invierno. Encuentra oportunidades para crecer en lo que a primera vista parecen contratiempos. Vive el final de un ciclo como el principio de otro porque así es, fue y será, eternamente: la muerte es el origen de la vida.


Aún así toco el cielo y es más, me despliego en todas direcciones, alcanzando expansión y equilibrio, sólo dejándome llevar, vibrando con el Todo.


Os invito a que visitéis otra de mis habitaciones en la red: tiene vistas muy bonitas, está bien amueblado, es cómodo, bien perfumado; en él conviven muchos amigos y hermosos desconocidos; un jardín siempre vivo, repleto de flores y animales; cada espacio recrea un mundo diferente...






"En El Principio"

Esta noche apenas he dormido, no hacía más que sentir a mi lado su perfume embriagador, las sábanas de seda se me antojaban sus caricias. ¿De dónde ha salido este lujo que no me he permitido nunca? ¿Cuándo he comprado esta fragancia, y sobre todo: por qué he rociado mi almohada con ella?

No es ilusión, ella está a mi lado. Quiere que la encuentre cuanto antes. Mi vida es posible con un ser como ella. Hasta ahora nada tenía sentido. Tan sólo el saber que está cerca me llena de deseos de vivir, aunque sea humano.

Nada es como antes. Ahora hay discotecas, sí, son uno de mis lugares de ocio favoritos, pero saber que nada de lo que ves y oyes es real y seguir siendo uno de ellos me pone furioso. No me gusta su forma de vida, no quiero envejecer, ni siquiera me gusta mirarme al espejo, a pesar de saberme atractivo y de cuidar mi aspecto.

No quiero morir, tengo pánico a desaparecer. Sólo deseo encontrarla a ella, mi ser favorito desde que la conocí a través de mis sueños. Quiero que me haga suyo para siempre, sentir que estoy conectado a todo lo que es, ha sido y será por siempre, y mezclarme con su esencia, ¿es esto tan difícil? 

Necesito encontrarla.


(2007)


"Dentro De Una Dinastía Hay Otra"

Dentro de una Dinastía hay otra. Como has podido adivinar al leer este título el Tiempo no existe. Sí que existen el dolor y las exquisiteces de la vida cotidiana, como por ejemplo el placer de decirle a alguien que su nombre está seguido de un número, y que ya por eso es importante. Por eso, dentro de una Dinastía hay Otra.

Ya sea dentro de un momento o dentro de cinco momentos, sólo Tú y Yo sabemos que el Espacio no existe. Es dentro de ti donde se suman el deseo y la tortura, la desesperación y la templanza, el odio y la ternura. Mas no se sujetan en nada externo porque la Nada eres tú mismo. Esa es la razón de que dentro de una Dinastía haya Otra.

En el Laberinto del Minotauro los ladrones juegan a perseguirse, ¿para qué? Sólo las sombras de los vampiros devoran a aquellos que permanecen esperando, tras las sombras de las columnas, dentro de las catedrales. Jugarán con ellos vástagos del infierno, insondables laberintos llenos de piedra y cristal, símbolos estandarizados de todo aquello que existió, existe y EXISTIRÁ. Y seguirá habiendo una Dinastía dentro de Otra.

La población no es infinita y se sitúa en forma de círculo, alrededor de un núcleo con forma de huevo coronado por un alpinista que está a punto de caer al vacío. A veces esta figura cambia por la de una pirámide tejida con cristales de Swarosky, lo cual acrecienta las ganas de cambiar de mandato en el gobierno, así que dentro de una Dinastía hay otra.

Con esta explicación doy por sentado que mi análisis es suficiente hasta aquí, que no hace falta dar más explicaciones.

(2008)

"Primer Contacto"

Me encontraba cerca de la barra, observando el aplique de colores que señalaba mi punto en el espacio, cuando ella se acercó. Su cabello rubio platino ondulado le llegaba al hombro y sostenía un gran vaso alargado de vidrio con un líquido transparente y cubitos de algo que parecía hielo. 

Desde luego, el diseño de este lugar era el más cercano al de mis sueños, en general este momento correspondía a la vida que yo quería vivir y por la cual merecería la pena estar despierto.

Ella se mantuvo a mi lado durante unos treinta segundos, de perfil, apoyada de espaldas a la barra y mirando siempre al frente, con su maravilloso e imposible vestido rojo acentuando sus bellas formas, delgada y tonificada al mismo tiempo. Luego se volvió hacia el camarero, mirándome al mismo tiempo, volvió a girarse a su posición anterior y... se marchó.

Me quedé terriblemente solo, mirando hacia el frente, atónito porque uno de mis sueños acababa de hacerse realidad: Una sorprendente mujer rubia, hermosa, perfecta, vestida de rojo, había aparecido ante mis ojos como una clara señal de lo que iba a ocurrir a continuación.

Esa era mi misión: encontrarla sin que nunca se diera cuenta de que la estaba buscando, y cerrar ese círculo siniestro que giraba sobre mí sin remisión.


(2007)

"Plástico Estelar"

En la película infantil que vi aquella tarde no había ninguna chica rubia. El color de las uñas de la protagonista no era rojo. Sus piernas no eran largas y no usaba zapatos de tacón alto. No me gustó.

En mi sueño premonitorio de aquella noche apareció un hombre con maquillaje. Sus ojos llevaban lentillas de color azul oscuro. Se había hecha la manicura y llevaba un brillante como el mío en uno de sus dientes. Me fascinó.

La conquista del paisaje, a través de la tinta, en el papel, fue proporcional a los requisitos previos, antes de empezar a ver la película. El goze de la pesadilla, entubado en un plástico estelar, acongojó a los señores formales que esperaban fuera de la sala para ponerme la nota final.